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¿Qué tan cómodo te has vuelto en la incomodidad?

¿Cuántas cosas sigues tolerando mientras te dices que no son lo suficientemente importantes, relevantes o significativas como para moverte, cambiar o iniciar una nueva etapa?


Hace poco te compartí que nos mudamos "de un día para otro" después de que el apartamento en el que vivíamos estuviera más de 15 días sin energía.


Lo que no te conté es que el edificio en el que vivíamos era conocido, cómodo y conveniente para nosotros. Llevábamos más de 10 años viviendo allí, en cuatro apartamentos distintos.

Era funcional. Era seguro. Era conocido.

Pero, poco a poco, empezaron a aparecer pequeñas incomodidades, daños, situaciones que fuimos dejando pasar. Y sin darnos cuenta, estábamos eligiendo las comodidades de lo conocido antes que la posibilidad de abrirnos a un nuevo espacio.


Dos veces antes de mudarnos miramos otras opciones, pero nunca estuvimos realmente convencidos. Incluso habíamos decidido quedarnos más tiempo: mandamos a hacer muebles nuevos y estaba adecuando mi estudio. Ni siquiera alcancé a estrenarlo.


Hoy, apenas 18 días después de haber llegado a un nuevo lugar, veo con mucha más claridad lo que realmente estábamos buscando: tranquilidad, fluidez y un espacio que nos hiciera sentido a todos.

Me doy cuenta de que no solo buscábamos un apartamento distinto. Buscábamos vivir distinto.

Buscábamos un sistema nervioso que no estuviera preparado para el próximo daño, la próxima falla o la próxima incomodidad, sino uno que pudiera descansar en la tranquilidad de saber que las cosas simplemente funcionan.


Y esta reflexión no es solo sobre una mudanza.


Hace unos años y durante muchos meses trabajé en un portátil lento, sin memoria y que tardaba una eternidad en abrir cualquier archivo. Me había acostumbrado a tolerarlo diciendo "todavía sirve"., "más adelante lo arreglo" hasta que me canse.


Y me di cuenta de que hacemos exactamente lo mismo con muchas áreas de nuestra vida.


  • Lo hacemos con nuestros espacios.

  • Con nuestros proyectos.

  • Con nuestras relaciones.

  • Con nuestros trabajos.

  • Con nuestros hábitos.

  • Inclusive con versiones de nsotros mismos que ya no se sienten reales y no se pueden sostener.


Mi mensaje para ti hoy es:


  • Nos acostumbramos a vivir a medias porque aprendemos a tolerar pequeñas incomodidades que, acumuladas en el tiempo, terminan costándonos paz, energía y bienestar.

  • No nos acostumbremos a vivir a medias.

  • No nos acostumbremos a sentir a medias.

  • No nos acostumbremos a permanecer en lugares, espacios, proyectos o relaciones en los que hace tiempo dejamos de estar a gusto.


Confío profundamente en que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Pero también he aprendido que tomar decisiones alineadas y conscientes puede hacer el proceso mucho más amable.

A veces la vida te empuja. Otras veces te susurra. Mi invitación es a escuchar ese susurro que te viene diciendo, desde hace tiempo, que es momento de moverte.

Gracias por leerme y llegar hasta aca! Recuerda que podemos conectar por instagram @soydianamurillo


Te mando un fuerte abrazo,


Diana

 
 
 

1 comentario


Guillermo Rueda
Guillermo Rueda
hace 3 días

Gracias casualmente ayer terminé de reeler un libro que habia leido hace tiempo, El Rinoceronte y me hizo reflexionar en que nos estamos enquistando y hace falta sacudirnos el polvo para tomar brios nuevamente.

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