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¿Desde qué lugar estás tomando tus decisiones?

Sin importar en qué lugar del mundo estés o desde dónde estés leyendo esto, es muy probable que tengas la sensación de que muchas cosas están cambiando.


Cambios económicos.

Cambios políticos.

Cambios salariales.

Cambios en las reglas del juego con la tecnología.


Durante las últimas semanas he tenido la oportunidad de conversar con personas de distintos sectores, distintos negocios y distintos momentos de vida. Y hay algo que se repite, especialmente en el mundo empresarial y, puntualmente, en el inmobiliario: la preocupación.


Preocupación por los costos que están llegando.

Preocupación por la incertidumbre, especialmente en temas políticos y de elecciones.

Preocupación por decisiones que aún no se han definido y por otras que ya ocurrieron, como el incremento del salario mínimo en Colombia.


Y ojo, no se trata de negar lo que está sucediendo. Hay cosas que, por supuesto, impactan. Hay factores externos que influyen y que no controlamos.


Pero aquí viene la pregunta clave, la que hoy quiero dejarte:

¿Desde qué lugar estás tomando tus decisiones frente a todo eso?


Porque muchas veces lo que más afecta no es lo que está pasando afuera, sino las decisiones que tomamos respecto a lo que está pasando.


Cuando la preocupación se vuelve la principal consejera, a veces se pierde de vista el foco del negocio: entregar soluciones reales y de valor a los clientes, y —como consecuencia natural— recibir una retribución acorde a ese valor entregado.Entonces, la reacción suele enfocarse en preguntas como:

  • ¿Cómo reduzco costos?

  • ¿Qué recorto?

  • ¿Dónde ajusto?


Y claro, la sostenibilidad de un negocio es importante. Cuidar los números es necesario. Pero hay una mirada distinta que quiero invitarte a considerar:

👉 ¿Cómo puedes volverte más relevante?

👉 ¿Cómo puedes agregar más valor?

👉 ¿Cómo puedes convertirte en una verdadera solución para tus clientes?


A lo largo de la historia, el mundo ha atravesado múltiples momentos de cambio.Esto aplica para cualquier negocio, cualquier profesión y cualquier etapa.

En medio de esta reflexión quiero compartirte una historia que leí hace un tiempo en un libro de un autor y agente inmobiliario reconocido en Canadá, Ken Eddy. Es conocida como  El carrito de perros.


Cuenta que un señor tuvo durante muchos años un carrito de perros calientes que se volvió famoso en su ciudad.Era famoso por varias razones:


  • Tenía más de una docena de tipos de salchichas.

  • Más de una docena de panes distintos.

  • Un carrito llamativo, lleno de luz.

  • Letreros brillantes que se veían de lejos.

  • Y avisos colocados a varias cuadras a la redonda para atraer clientes.


Le fue tan bien que, gracias a ese carrito, pudo pagarle la universidad a su único hijo.


El hijo se fue a estudiar… y cuando regresó, al ver todo ese despliegue de inversión —costos, desde su mirada— le dijo a su papá:


—Papá, ¿tú no sabes que estamos en crisis?

El papá, sorprendido, le respondió:—¿Cómo así, hijo?

—¿No ves las noticias? ¿No ves lo que está pasando en el mundo? El desempleo, los costos, la economía… estamos en crisis.

El papá, con humildad, le dijo:—Tú eres el que fue a la universidad. Dime entonces, ¿qué me recomiendas?

El hijo fue claro:—Hay que reducir costos.


Le propuso eliminar la mitad de las salchichas y los panes, quitar el aviso más grande porque consumía mucha energía y retirar los letreros que estaban a varias cuadras.


El papá confió y siguió el consejo.


Poco a poco, los clientes que iban por sus salchichas favoritas dejaron de encontrar lo que buscaban. Los clientes nuevos dejaron de llegar porque ya no veían los avisos. Y quienes pasaban caminando ya no se sentían atraídos por el carrito.


A los pocos meses, las ventas comenzaron a caer. El negocio dejó de ser sostenible .Y finalmente, el señor cerró el carrito.


Cuando lo cerró, fue donde su hijo y le dijo:

—Tenías razón… estamos en crisis.

Esta historia me encanta porque muestra cómo decisiones “pequeñas”, impulsadas por creencias externas, pueden impactar profundamente nuestra vida y nuestro negocio.


Mi esposo siempre repite una frase que escuchó alguna vez:

“Los barcos no se hunden por el agua que los rodea, sino por el agua que les entra.”

Y eso es exactamente lo que ocurre cuando dejamos que el ruido externo determine nuestras decisiones internas, sin ser conscientes de cómo esas decisiones, día a día, van alimentando una narrativa que muchas veces ni siquiera queremos ver.


  • Puedes ver la tecnología con miedo, como una amenaza que viene a reemplazar lo que haces.O puedes verla como una herramienta para optimizar tiempos y brindar un mejor servicio.

  • Puedes ver con temor cómo otras empresas o personas bajan precios y hacen promociones.O puedes encontrar ahí la oportunidad de diferenciarte por tu valor, tu servicio y las soluciones que ofreces.


Como ves, todo depende de la mirada que elijas.

Cuando nos hacemos responsables de las decisiones que tomamos, podemos reconocer el enorme poder que tenemos de elegir, día a día, el camino. Y dejar de ceder ese poder a situaciones u opiniones externas.

No todos los clientes eligen solo por precio.

Algunos sí, y está bien.

Pero muchos otros están dispuestos a invertir cuando sienten que hay valor, acompañamiento y una solución real.


Mi invitación hoy es esta:antes de preguntarte qué recortar, pregúntate:

  • cómo puedes aportar más valor.

  • ¿Qué servicios relevantes puedes ofrecer hoy?

  • ¿Qué necesidades actuales puedes atender?


Y como sabes, en el mes de enero iniciamos la Membresía SIENTE, un espacio para agentes inmobiliarios donde cada mes conversamos sobre un tema relacionado con nuestro negocio y nuestro proceso personal.

Este mes tendremos nuestro primer encuentro en vivo el 10 de febrero, y hablaremos sobre la relación con el dinero.


Puedes conocer más en 👉 www.dianamurillo.co/siente


Gracias por estar aquí, por leerme.


Te mando un abrazo,y recuerda que me puedes encontrar en instagram como @soydianamurillo y @academiaseragente.


Y si tienes alguna pregunta o tema sobre el que te gustaría que conversemos, puedes escribirme a hola@dianamurillo.co


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